La oportunidad es de todos.

Por: Rafael Hernández Gallego

Tenemos una gran oportunidad de empezar de nuevo.

Nunca antes había escuchado ese silencio en las ciudades, o tal vez, un primero de Enero, pero poder abrir la ventana de mi casa, y escuchar el canto de los pajaritos a las 12:00p.m. creo que es algo que vale la pena disfrutar, de pronto el silencio en las calles es algo a lo que no estamos muy habituados, hoy se que en todos los hogares hay preocupación, y que no es menor, que la comparto y en respuesta a esto no nos queda más que ocuparnos y reinventarnos.

Durante los días de la cuarentena que llevo encerrado, he platicado con diferentes personas por teléfono o por algún otro medio como el WhatsApp, o ahora las video llamadas entre grupos de amigos, parece que el distanciamiento social ha hecho también acercarnos de otra manera a los amigos y familia,  hemos utilizado más que nunca estas herramientas y eso es algo que puede ser valioso.

Algo que me preocupa como ciudadano, padre de familia, esposo, hijo, hermano, amigo; es que existe en México una división entre los ciudadanos y se esta volviendo cada vez más profunda; hoy tengo la fortuna de poder estar en mi casa, pero hay muchas personas que no pueden, y otras que por su gran vocación de servicio están al frente de esta crisis social dando la batalla con todas sus fuerzas, no solo personal de Salud, sino seguridad, limpieza, todas las cadenas de producción de alimentos, de energías, etc; hay que valorar esta acción de humanidad, todos jugamos un papel importante en la comunidad, tenemos que empezar a jalar hacia el mismo lado, dejar de competir de esta manera, necesitamos construir, llevamos muchos años en México donde la inseguridad ha estado presente, nos hemos acostumbrado a vivir con ese miedo a que nos asalten, o que se metan a los negocios o casas, o a no circular por ciertas zonas del país, etc…

Estamos haciendo algo verdaderamente mal como sociedad, como país; y en ocasiones la manera más sencilla de limpiar conciencias es decir que yo no estoy haciendo nada mal, o que es el gobierno, o son los empresarios, o grupos que quieren que el estado truene, o el estado que quiere hacer pobres a todos, o noticias falsas para desinformar y crear caos, o que nos mienten, nos ocultan la verdad.

Hemos dejado de creer, hoy difícilmente le creemos algo a alguien, cada quien tiene un mundo en la cabeza y ahora un factor preocupante aparece en su teléfono, que si mi primo dijo, o un amigo cercano sabe esto, hemos entrado en una etapa muy compleja de la humanidad en donde todos saben todo y la realidad es que nadie sabemos nada.

Parece que esta de moda creer que sabemos más de medicina que el  médico, o más de leyes que el abogado, soy todo lo que que internet me dice y no confío en las personas que dedican su vida a realizar actividades en las que contribuyen y aportan al crecimiento de esta sociedad.

Hoy tenemos  una oportunidad de oro, primero muchos de nosotros,  al estar en casa, podemos crear,  inventar nuevos métodos para vivir, pero también debemos  valorar a aquellos que no pueden estar en su casa, somos muchos y este país tiene recursos suficientes para que armemos un país en el que merezca la pena crecer.

La histórica lucha de conservadores y liberales, o de socialistas y capitalistas, creo que solo nos atasca, nos seguimos basando en libros, algunos que tienen más de cien años, y no es menospreciar a los textos,  el problema es que  seguimos creyendo que solo existen ciertos modos de hacer política, de vivir,  de gobernar y de ser gobernados, nos da miedo pensar en que no haya escuelas y que no podamos asistir ni hacer eventos como hoy los conocemos, ¿tanto nos importa socializar? Si la respuesta es la que creo, en su mayoría, deberíamos pensar que hay una oportunidad para asegurar un futuro en el que podamos convivir y desarrollarnos como individuos.

¿Por qué le seguimos apostando a lo mismo?, unos culpan al pasado,  pero creo que el presente es más de lo mismo, ¿En dónde están las nuevas apuestas sociales?, ¿Dónde está la creatividad del mexicano, en agredir o en ver como chingarse a los demás?, en definitiva necesitamos un comienzo diferente cuando regresemos a las calles.

Demos mucho más valor al tiempo, la vida se nos va de las manos y cuando nos demos cuenta ya será muy tarde.

Hoy este virus, se lleva más a los viejos que a los pequeños, es una lección que como sociedad debemos aprender; las civilizaciones más antiguas daban un lugar de suma importancia a sus ancianos, pues eran los sabios, los que tenían la experiencia, y hoy no estamos dándoles el lugar que merecen, tenemos que cuidar y escuchar a los más viejos, hay que darles libertad a los jóvenes y enseñanzas a los niños, habrá que redefinir los valores de la sociedad: cívicos, sociales ,de respeto, de empatía hacia todos los que la conforman.

Si después de este caos no aprendemos, no cambiamos de rumbo, no nos reinventamos como sociedad, querrá decir que el egoísmo nos está ganando la batalla; siempre pensamos en el bienestar personal, pero hoy, nos han puesto una prueba que nos muestra lo vulnerables que somos como individuos, nos necesitamos todos, somos parte de una cadena, y en la medida en que busquemos nuevas formas, nuevos métodos de hacer comunidad, probablemente encontremos una mejor manera de vivir.

No podemos estar tranquilos sabiendo lo que existe en el mundo; nos acabamos a la naturaleza de manera descomunal, hay que cuidar el medio ambiente; no puede haber un status social cuando se hable de salud, la salud debe ser pública y de calidad, así como la educación: son bases que debemos tener en cuenta para poner verdaderamente el piso parejo para todos.

El dinero, los negocios y los éxitos económicos seguirán, pero las diferencias humanas deben comenzar a reducirse; no debería haber medicinas para ricos y para pobres; hospitales para ricos y para pobres; escuelas para ricos y para pobres; lo que debería de  haber, es un sistema que nos de a todos la dignidad que cualquier ser humano necesita.

Siempre habrá quien tenga más y logre más cosas en su vida, quien trabaje más y pueda comprar un mejor auto o una mejor casa, pero busquemos que el bien común sea una prioridad.

Aprendamos de lo que esta pandemia deja, y no seamos ciegos ante las evidentes diferencias sociales, hagamos algo, no señalemos al culpable con el dedo, seamos críticos y mejor comencemos todos por vernos en el espejo, es hora de comenzar una nueva forma de hacer las cosas.

Las oportunidades no regresan, y las decisiones que tomemos en lo individual y como comunidad serán las que marquen la dirección y el camino que habremos de recorrer.

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