La actitud de los docentes podría influir en la capacidad de aprendizaje de cada alumno(a).

Tanto en el nivel de educación básico, como en el nivel de educación superior es claro entender que los y las estudiantes adquieren de diferente manera los conocimientos que se les comparten en las aulas, sin embargo, el docente influye en gran parte para que ese conocimiento realmente se quede en la mente de sus alumnos.

Además de su preparación profesional, las y los docentes, dependiendo el nivel de educación en el que elijan especializarse y ejercer, deben tener presente un aspecto esencial para impulsar a sus alumnos a lograr sus metas en cuestiones escolares, aunque existen algunos con mayor vocación que otros, todos y todas, sin excepción necesitan mantener una actitud favorable que motive a los estudiantes a seguir.

Sea la disciplina que sea sí el o la docente no muestra confianza, empatía o entusiasmo durante sus clases, será realmente complicado atraer la atención de sus alumnos y aún peor lograr que estos comprendan los temas que se les están enseñando.

Aún cuando la relación de docente-alumno deben mantener cierta línea de respeto, es normal que exista el o la consentida de la clase, o el grupito de alumnos que mejor se llevan con el profesor y esto se debe precisamente a la actitud que muestran los docentes dentro del aula.

Sin duda su trabajo es indispensable para la educación de niños, niñas y jóvenes en cualquier parte del mundo, es importante claro, que se mantengan actualizados, en temas, métodos o técnicas de enseñanza, pero sobre todo que sean conscientes de que están tratando con seres humanos, que por muchos valores que estos tengan, necesitan comprensión y confianza.

Ahora comprenderás porque en una escuela existen los maestros o maestras a quienes todo el alumnado adora y algunos otros a quienes no quisieran tenerlos nunca frente al escritorio, es justamente la actitud lo que define su posición o mejor dicho, la preferencia sobre los alumnos hacia ellos.

Pero eso sí, es importante recordar que la buena actitud no debe influir en las responsabilidades y obligaciones con el aprendizaje hacia los alumnos, ya que ellos y ellas al ser tan jóvenes, podrían llegar a abusar de esa buena actitud que se muestra, en ocasiones sin intención, pero algunas otras sí.

El mejor o la mejor docente sí será aquella que esté preparada profesionalmente para ejercer su profesión, aunque aquí es importante aclarar que esto abarca más allá de todos los conocimientos teóricos que pudieran tener, se trata más bien del saber tratar con las personas a quienes enseñarás y con quienes compartirás todo lo que sabes y de quienes al mismo tiempo aprenderás.

Por eso es importante que si has decidido dedicarte a la docencia comprendas que, dependiendo la edad de las niñas y los niños o de los jóvenes, según el nivel que elijas, serán los métodos que utilizarás para enseñar, pero también los métodos que elegirás o diseñarás según las competencias y habilidades que identifiques en ellos.

No olvidemos que esos pequeños o no tan pequeños que están por lo menos cinco días de la semana dentro de un aula de clases esperan recibir de su docente un aplauso por el gran esfuerzo que en muchas ocasiones, así es como la actitud del profesor(a) influye en el éxito de cada uno de sus estudiantes.

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